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Una de las vecinas más reconocidas de la ciudad demostró sus ganas de superarse y aprender a través del programa de alfabetización del municipio.

Cada ciudadano del viejo Estación Juárez Celman tiene la particularidad de conocerse de generaciones pasadas, de aquellas primeras familias que llegaron a pisar estas tierras.

Ciudadanos muy conocidos, como es el caso de Marta Berón, quien se caracteriza siempre por su simpatía, predisposición y energía a la hora de trabajar. Con 52 años, Marta dice haber pasado una infancia difícil, llena de adversidades y con la obligación de trabajar desde niña, cuidando de sus 22 hermanos.

Hoy madre de 3 hijos, recuerda con nostalgia la ciudad, donde antes era un sitio despoblado y predominaba la zona rural, un lugar donde los pocos vecinos se conocían y la solidaridad era una tarea habitual.

Marta aprendió desde pequeña que la vida no sería tarea sencilla, y lo necesario que significa tener una base académica para poder progresar y obtener mayores posibilidades laborales. Sin embargo, por sus horarios de trabajo siempre le resultó imposible empezar estudiar. Hasta que un día, en el año 2012, Roxana Montenegro la llevó al “Yo sí puedo”. Convirtiéndola en una de las primeras alumnas en terminar el programa de alfabetización y, sin conformarse, decidió seguir estudiando en la escuela nocturna “Andrés Pajón”, donde actualmente se encuentra cursando quinto grado mientras continúa con su trabajo.

Marta Berón afirma que terminar los estudios es algo vital, y si se encuentran pausados, los vecinos de la ciudad no deben dudar en retomarlos, ya que tienen todo al alcance de su mano. Antes de estudiar ella sólo contaba con sus buenos valores inculcados por su padre y la disciplina de trabajo aprendida a lo largo de su vida, lo cual la ayudó a nunca bajar los brazos y seguir siempre buscando un futuro mejor.